viernes, 8 de junio de 2012



¿Qué opina el aficionado en el fútbol actual?

junio 8 de 2012, Zipaquirá.


A pesar que el fútbol siempre será una pasión para nosotros, sería necio no reconocer que vive una época de mercantilismo, de profesionalismo a veces mal entendido, y de resultados económicos por encima de casi todo. Equipos sin apenas jugadores nacionales en las plantillas, futbolistas sin un mínimo apego a los clubes en los que actúan, y organismos que dirigen este deporte sin contar para nada con quienes al menos espiritualmente lo sustentan: el hincha o aficionado.


En el fútbol moderno confluyen muchos intereses: los de los propietarios de los clubes, los de las empresas deportivas, los de las empresas publicitarias, los de los medios de comunicación y los de los propios futbolistas. Es una máquina de intereses que sólo se preocupa de cómo sacarles a los aficionados y amantes del fútbol la mayor cantidad de dinero de los bolsillos. Esta alianza hace que los unos protejan y justifiquen a los otros, que cada partícipe en el pastel alimenta al otro, y en medio de todos ellos, estamos nosotros y nuestra pasión irracional, la que un día de pronto se coló en nuestras vidas, y con nosotros se marchará cuando dejemos de estar aquí.
Este conjunto de intereses mercantilistas ha ido derivando en una transformación del fútbol que actualmente vivimos. Un claro ejemplo lo tenemos en España, dónde en los últimos tiempos sólo se habla de Real Madrid y del FC Barcelona en términos de polémicas alimentadas entre ellos, del dinero que obtienen de las televisiones, de lo grandes y poderosos que son frente al resto, de lo que facturan, etc… Los medios de comunicación se encargan de ejecutar el teatro, porque han invertido mucho en ello y deben rentabilizar esta inversión. Todo interactúa y todo se sobrealimenta.

Los que hemos vivido el fútbol de otros tiempos andamos un tanto aturdidos, vivimos alucinados con tantas cifras, tantos concurso de acreedores y tanto petrodólar. Antes todo era más simple, el número de canales de televisión era muy reducido, te enterabas de la alineación de tu equipo cuando llegabas al estadio, y ni podías imaginar que un niño de quince años tuviera un representante o pudiera fichar a esa edad por un equipo extranjero. Sé que la globalización y la tecnología nos permiten avanzar en la vida y evolucionar, y que el fútbol debe evolucionar también con la vida, pero a mí me produce estupor la falta de respeto al sentimiento y la pasión individual del aficionado de a pie, a quienes amamos el fútbol sin saber por qué. A veces te quitan las ganas.
Como aficionado que amo el fútbol, el gesto de los futbolistas checos me reconcilia con este deporte, me hace olvidar el capitalismo brutal que lo rige, y me hace confiar ilusamente en que el fútbol pueda ser algún día un deporte dónde se piense no sólo en el bolsillo del aficionado. Nos conformamos con poco.

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